La figura del editor en el estudio de diseño
Por Gonzalo Mingorance
¿Qué tareas puede desempeñar un editor en un estudio de diseño? ¿Cuáles deberían ser sus principales cualidades?
Una respuesta aproximada a estas preguntas puede basarse en el análisis de su desempeño en estos cinco campos: cliente, usuario, proyecto, contenido y grupo de trabajo. Análisis que desarrollaré brevemente en este informe.
El editor es un arquitecto de la información: diseña las relaciones entre los diferentes elementos de un discurso que, en este caso, es el discurso del cliente. Está al cuidado de este discurso como un todo y no solo le agrega valor, sino que debe preservar el de los anteriores discursos ya emitidos. Aquí, cuando me refiero a discurso, me refiero a cualquier producto comunicativo del cliente: desde texto a interfaces con diferentes grados de interactividad.
Uno de los objetivos del editor es lograr que la relación entre estos discursos y el usuario esté limpia de ruidos provenientes de la mala interacción de los campos antedichos. No olvidemos que los usuarios son, también, potenciales clientes.
A partir de lo detallado uno podría preguntarse: “¿Pero esto generará una etapa más en el proyecto?”. La respuesta será, en principio: “No”. Justamente, la tarea editorial busca optimizar los recursos, entre ellos el tiempo y la atención de los integrantes de todos los campos.
Por otra parte, en una apreciación subjetiva de las cualidades que un editor debe tener, puede decirse que debe estar siempre dispuesto a aprender, debe tener una vasta cultura general y siempre debe estar dispuesto a ampliarla. Su pensamiento debe ser dinámico. El editor es un creativo, por lo tanto debe tener aptitudes multidisciplinarias: su formación técnica debe estar además acompañada de una formación estética y negociadora.
Pasemos ahora a apreciaciones más objetivas, detallando su accionar campo por campo.
Hacia el cliente
Debemos recordar dos cosas: la primera es que cada cliente proviene de un sector de la industria diferente, por lo tanto cada uno maneja un léxico diferente; la segunda es que los encargados de los proyectos textuales por parte del cliente suelen ser conocedores del producto que desean vender o publicitar, pero no son escritores o especialistas en comunicación escrita. Es por eso que el editor en este campo se enfoca en:
- Ver los proyectos de comunicación de la empresa como un catálogo que preserva una coherencia discursiva y de imagen.
- Evaluar los contenidos del proyecto y si se adecuan a los objetivos propuestos.
- Trabajar con el cliente en la etapa previa al envío del primer material: trata de clarificar sus decisiones con respecto al contenido y siempre con el usuario y el mensaje como objetivo.
- Clarificar las ideas del cliente y registrar su verdadera necesidad: realiza un análisis no solo objetivo de tales necesidades, sino también subjetivo.
Hacia el usuario
El editor es, básicamente, el primer usuario. Se pone en su lugar y desde allí brinda su fundamental aporte al cliente y al grupo de trabajo con el que desarrolla el proyecto.
Hacia el proyecto
La principal tarea del editor aquí es articular las necesidades del cliente con las posibilidades productivas del estudio. No está de más agregar que trabaja bajo la supervisión del encargado del desarrollo del proyecto. En este campo el editor:
- Colabora con el armado del gantt de producción: de acuerdo a la proyección pide al cliente el material necesario en el tiempo apropiado.
- Revisa minuciosamente los materiales entregados por el cliente: busca que sean pertinentes a la etapa del proyecto.
- Se encarga de la coherencia del contenido paratextual de la interfaz y de la plataforma que la soporta.
- De acuerdo al punto anterior, atiende la coherencia de la información generada en el armado del producto. Revisa que los nombres de los archivos y de los documentos se basen en una estructura diseñada para su fácil recuperación. Es decir: titula, indexa y crea jerarquías de la metainformación generada. Se encarga de que cada título de carpeta y archivo sea conciso y adaptado a la hoja de estilo del estudio.
- Registra y deja asentado el avance del proyecto.
Hacia el contenido
La tarea del editor aquí es integrar el contenido escrito y audiovisual en un discurso coherente, cohesionado y adecuado según el objetivo del cliente y el usuario/consumidor. Recordemos que la forma en sí nunca comunica por sí misma: hace falta un diseño textual, discursivo e integrador (oculta o visible) que la direccione. Por lo tanto, aquí el editor se encarga de la arquitectura de la información y edita también la interactividad. Es su campo de acción por excelencia y como técnico busca:
- Identificar las deficiencias específicas del código escrito y del planteo de la interactividad y, por lo tanto, proponer alternativas y soluciones pertinentes.
- Editar el material enviado por el cliente en base a los tres ejes dichos anteriormente: cohesión, coherencia y adecuación según objetivos.
- Diseñar las jerarquías de título y contenido.
- Eliminar la redundancia informativa.
- Que la redacción del contenido textual esté hecha en un estilo llano.
- Ajustar y corregir el material de acuerdo a la hoja de estilo del cliente (hoja de estilo que se encarga de confeccionar) y a las normativas del código escrito.
- Una relación precisa de todos los elementos textuales, gráficos y multimediales.
También programa la redacción de contenido específico y su articulación plena con la forma de su presentación. Si hiciera falta, también idea nuevo contenido textual, multimedial o interactivo.
Hacia el grupo de trabajo
El punto fuerte del editor en este campo es su conocimiento del proyecto como un todo. El editor funciona aquí como:
- Cohesionante creativo: sirve de nexo entre los integrantes del proyecto.
- Un organizador de la metainformación generada durante el proyecto.
- Lazo entre las diferentes formas de pensar y de resolver problemas del campo del diseño y del campo de la programación, vale decir que aúna las creatividades de estos dos campos y las dirige y traduce para concretar el objetivo común: la creación de un mensaje coherente, cohesionado y adecuado.
- Un encargado de optimizar los recursos (el tiempo del proyecto, la atención en la cual debe enfocarse el equipo).
- El guionista de la interactividad y quien reúne las ideas de todo el equipo. Es quien debe pensar hacia fuera, siempre como el usuario, y hacia adentro como un optimizador de recursos.
Conclusión
En tiempos de la web semántica, el uso adecuado del lenguaje en géneros discursivos –mejor dicho, del código escrito- es también tecnología. Actualmente, en muchas empresas esta función recae de forma no específica sobre diferentes personas que deben dejar de hacer su tarea para las cuales están realmente calificados. Cabe destacar, por último, que el editor es una figura que se nota cuando falta, como el trabajo de limpieza. Su objetivo es que el discurso del cliente no sea un grito, sino un discurso total, enérgico, cuidado y bien dirigido.
Gonzalo Mingorance (gonzalomingorance@gmail.com)
Estudiante de la Carrera de Edición en la Facultad de Filosofía y Letras. Posee estudios artísticos -titiriteros (Teatro General San Martín) y musicológicos (Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla”)- complementados con estudios lingüísticos chinos y sánscritos. Ha participado en proyectos de educación a distancia relacionados con la temática teatral y actualmente es parte de un grupo de investigación sobre el empleo de la tecnología digital en la educación. Colabora con Overprint en tareas de edición de contenidos.













