Prosa – Azul muerte jaguar – Folclore, mitos y leyendas
Languidecían los días en la aldea, entre cacerías a corta distancia, el olvido de la siembra y el miedo oscuro a los ruidos que provenían del otro lado de las aguas.
Ñanderey, el buen pescador, sentado, preparaba sus armas con maestría. Filo, suavidad y rigidez. A un costado, su hijo lo observaba en el silencio del aprendiz, pero en aquel instante la voz del hombre quebró la avidez del niño.
-Ñaraú- le dijo- Elige un buen lugar en la orilla, donde muchos peces.
El pequeño corrió. Conseguir un buen lugar era de hombres y él quería serlo.
Pero pasaron las horas. La tierra y las plantas perdieron su brillo.
- Ya debería estar de vuelta- pensó Ñanderey.
Aún, en la inquietud, mantenía la calma de su raza…sólo cuando intuyó el azul en su piel, salió a buscarlo.
-Ñaraú, pequeño ¡Ñaraú!.
La noche cubrió la selva y la garganta de Ñanderey se enrojeció en un grito.
-¡Ñaraú, hijo!
…Fue detrás del enorme timbó donde tropezó con su cuerpo. El niño tenía sus músculos tensos, la respiración acelerada y las pequeñas órbitas blancas: teñidas de azul…
Lo cargó con cuidado, regresó a la aldea y toda la noche se mantuvo despierto junto a él. Antes de la primera claridad lo venció el cansancio. Al despertar, su hijo ya no estaba…el sobresalto lo puso de pie y rápidamente divisó al niño. En esa primera mirada, también imaginó al jaguar. Ñaraú se movía sin cansancio, atrapado en un sueño miraba sin ver, dejando grandes espacios para quien caminaba sin figura a su lado.
Ñanderey, vio que sobre la tierra ardían varios troncos y que el niño, iba y volvía cargado con madera seca para avivar el fuego. Sus ojos, sin brillo, ni siquiera parpadeaban por el humo que lo envolvía como una red azul…
- ¡Mi niño!-dijo-¿Dónde estás?
Buscó sentado sobre la tierra una respuesta. “Lo tiene el jaguar.¿Cómo lo mato? No soy un Dios, sólo un hombre”.
Fue por instinto, que comenzó a preparar el filo de sus armas. El hombre y el niño en rituales distintos, y mientras la oscuridad desdibujaba los cuerpos, las llamas se acrecentaban dándole más fuerza al jaguar. Ñanderey sintió su pequeñez de polvo tierra.
-Kuarahy- gritó- Dale certeza a mis armas y lléname de valor. Que la firmeza en mi pulso se mantenga, hasta el amanecer-
Invocó a todos sus Dioses y soñó la muerte…lo supo al sentir en sus pies el frío de otra selva. Frente a él la fiera, y una noche tiznada de azul, sin límites, sin formas. Los músculos del jaguar latían tensos, las patas estaqueaban la fiereza y sus ojos, como lenguas de víbora, trataban de buscar en el corazón de Ñanderey, al niño.
El, se mantuvo inmóvil y de hombre a guerrero cerró sus ojos para que Kuarahy lo guiara.
La fiera dio vueltas, midió distancias, fuerza y Dioses.
Ñanderey temió y le habló a la noche.
-Tengo nombre. Ñanderey es el mío. Tengo un lugar, comida y agua. Tengo una manta para mi frío y, aún por no ser un Dios, tengo la fuerza de la tierra para procrear hijos y, porque los Dioses no pueden concebir, sino crear, del niño yo soy el dueño…
Y sin armas, en verde selva, Ñaraú despertó.
Si bien hay diferencias, entre los estudiosos sobre mitología guaraní, se cree que Kuarahy es el padre de la raza guaraní. Un primer hombre fundacional del pueblo
Guaraní.
Dioses principales, como Ñamandú, crean otros Dioses secundarios, pero no los conciben en cuerpo de mujer.
El mito nos dice que Ñamandú si procrea, junto a Ñande Cy, a los gemelos Kuarahy (el sol) y Jachayra (la luna). La madre es abandonada en la selva y devorada por los jaguares. Los gemelos son salvados y criados por la abuela de los jaguares o Yaguareté-Yarí también llamada madre de los Añá (el mal).
En estas páginas relativas a mitos, leyendas y folclore deseo hacer una salvedad que creo necesaria para el lector del portal. Se denomina mitología a toda creencia fuera de la religión cristiana y por lo tanto, dogma del paganismo, no por eso, dejan de ser la religión de las comunidades que las profesan.
Fecha de creación : 05/27/2008 @ 06:53













