Encuentros en la Feria del Libro Infantil y Juvenil 2007: conversación con Ema Wolf y Gustavo Roldán
Empezada la segunda y última semana de vacaciones, la 18º Feria del Libro Infantil y Juvenil sigue ofreciendo infinitas posibilidades para pasar un rato agradable con los niños y adolescentes de la familia. Además de las promociones en la compra de libros y los espectáculos de todo tipo, vale la pena echar una hojeada a la página web de la feria (http://www.el-libro.org.ar/) para ver el cronograma de firma de escritores. Buscando por apellido del autor o por fecha, hasta el viernes 3 de agosto hay tiempo de acercarse a conocer cara a cara a muchos grandes escritores de literatura infantil y juvenil. A continuación, un perfecto ejemplo del tipo de encuentro autor-lector propiciado por la feria. El pasado lunes tuve el gusto de conversar con dos exponentes de la maravillosa producción literaria para chicos ( y no tanto) que ha sabido dar a luz nuestro país. Me refiero a Ema Wolf y Gustavo Roldán.
Ema, licenciada en Letras y Literatura Moderna por la Universidad de Buenos Aires, se ha desempeñado como periodista e investigadora. Comenzó a publicar sus primeros títulos de literatura infantil en la década del ’80 y desde entonces ha producido una gran cantidad de cuentos y novelas, por los que recibió premios, diplomas y menciones. Gustavo, licenciado en Letras Modernas por la Universidad de Córdoba, también se desempeñó como periodista y además docente. Produjo una innumerable cantidad de libros para chicos, muchos de los cuales le merecieron premios y menciones. Además de coordinar talleres de escritura y dirigir colecciones literarias, realiza encuentros con escuelas y bibliotecas en todo el país.

¿Qué los llevó a dedicarse a la literatura infantil?
Gustavo Roldán: A mí me gustaba que me contaran cuentos cuando era chiquito y cuando fui grande me gustó contarles cuentos a los chicos. Yo escribía para grandes, y un día escribí para chicos y me gustó, me divertí. Me fue bien, y esas son cosas que lo impulsan a uno a mandar todo al diablo o a seguir. Porque si a uno le va mal, no importa si es bueno o malo. Le puede ir mal haciendo maravillas y le puede ir bien haciendo basura. Pero bueno… aquí estoy todavía.
¿En qué se inspiran para escribir?
Ema Wolf: Depende de la historia, no hay un lugar o una fuente de inspiración. Depende de en qué libro estés trabajando; la idea determina el libro y las ideas vienen de distintos lugares. Vienen de las cosas que lees, de las cosas que te contaron, las que viste. De todo lo que te alimenta: de la pintura, de la televisión, de la música que escuchás. Todo eso va sedimentando en tu cabeza y en algún momento produce alguna química que para mí es completamente inexplicable y da una idea. Si podés avanzar en esa idea, enhorabuena. A veces no podés avanzar y queda una idea trunca, pero cada libro es distinto y tiene motivaciones diferentes.
Gustavo Roldán: Uno se inspira también de lo que pasa en el mundo, lo que uno va viendo todos los días, lo que le va pasando y todo lo que lee en el diario. Y de repente, aparece un cuento. No sabés porqué ni cómo.
¿Hay que prepararse para escribir para chicos?
Gustavo Roldán: No, hay que prepararse para escribir. Y después según el cuento irá para uno u otro público. En cuanto uno se pone a escribir para chicos, sale un cuento pavote. Lo que hace que un libro sea para chicos son los dibujitos, la tapa, elementos que lo hacen infantil. Si un chico lo ve más serio, más sobrio, dice “eso es para grandes”.

¿O sea que considera que no habría diferencia entre literatura infantil y literatura en general?
Gustavo Roldán: Hay alguna diferencia: limpiar alguna palabra o alguna cosa más erudita, no dar cosas muy extensas. Si yo escribo una novela de 500 páginas, eso no es para chicos. Pero por el tamaño, no por cómo está escrito.

Escribiendo para niños y también para adultos, ¿encuentran en alguno de esos géneros más satisfacción?
Ema Wolf: No, porque cada libro es distinto y cada idea diferente. Todo lo que hago me gusta, así que son satisfacciones diferentes, pero no hay más o menos. Es la idea la que determina si ese libro va a ser sencillo como para que lo entienda un chico o si va a ser complejo como para que sólo un grande muy lector pueda entenderlo. Pero en la idea ya está el germen de lo que va a ser el libro, y esa es toda la diferencia. Los que te quieren vender la literatura infantil como una especialidad, mienten, porque no es así.
¿Se sienten más cómodos en el mundo de los niños o de los grandes?
Gustavo Roldán: Me siento incómodo en cualquiera de los dos lados, porque me cuesta trabajo. Si estoy escribiendo un cuento de poemas que creo que es para grandes, me siento incómodo y molesto porque me cuesta. Si estoy escribiendo un cuento para chicos, me siento incómodo también. Siempre me siento incómodo.
Gustavo, en su caso en particular, usted escribe mucho sobre animales. ¿Es un recurso o se debe a un amor personal por la naturaleza?
Gustavo Roldán: Yo me crié en el monte en el Chaco, donde viven ellos. Me crié con ellos. Y además es un recurso. En un mundo que está lleno de prohibiciones, limitaciones y censura, los animales me dan ciertos permisos para hablar de cosas prohibidas.
Todo ese folclore que usted incorpora en sus libros, ¿piensa que tiene un efecto en los chicos de la ciudad que quizás no lo conocen?
Gustavo Roldán: Yo hablo sobre lo que yo conozco. Creo que cada uno tiene que hablar de lo que conoce. El que vive aquí, el que vive en París, el que vive en el monte, el que vive en la ciudad, tienen que tratar de contar lo que saben, no lo que no saben. Porque sino uno mete la pata.
¿Piensa que sus costumbres y su infancia se traducen en sus libros de forma inevitable o escribe al respecto a propósito?
Gustavo Roldán: Las dos cosas, es inevitable y además lo hago a propósito. Uno siempre hace lo que le sale naturalmente: cómo habla, cómo se viste, cómo se peina, qué come. Todo eso son cosas que salen y que están mostrando una ideología y qué piensa uno.
Ema, ¿cómo fue la experiencia de escribir “El turno del escriba” (ganador del VIII Premio de Novela Alfaguara) en coautoría con Graciela Montes?
Ema Wolf: Este es el segundo libro que escribo en colaboración, hace unos cuantos años que escribí otro con una amiga. Es una experiencia muy linda, muy interesante, porque es casi como un taller literario entre dos personas que van escribiendo, devolviendo lo que hacen, mirando lo que el otro escribió y agregando su opinión. Es un trabajo enriquecedor y muy bueno, aprendés muchísimo. Depende que cómo te vincules con la literatura; si estás pasada de narcicismo no vas a poder escribir nunca con otra persona. Pero si estás dispuesta a concebir un texto como una obra independiente de vos a la que otra persona puede aportar, si generosamente las dos personas están dispuestas a aportar lo mejor de sí en función de un texto que es distinto de ellas, y no tienen un individualismo extremo o esa condición del artista único, es posible y además muy rico y productivo.
¿Cómo se sienten al haber sido galardonados con tantos premios a lo largo de sus carreras?
Gustavo Roldán: Yo no creo en los premios, pero me encanta recibirlos. Son gratificantes, y son cosas que estimulan para que uno tenga ganas de seguir trabajando.
María Luján Morfi
para PortalLibro.Com
Fecha de creación : 31/07/2007 ~ 06:13
Última modificación : 31/07/2007 ~ 06:16
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