Diego Omar Ruggeri
Diego Omar Ruggeri, “Arbol”, poeta y narrador argentino.
Ha publicado cuentos, poemas y ensayos en revistas argentinas y españolas y tres libros:
“Oración por el regreso de los pájaros” (2006, poemas), “El ruiseñor y la golondrina y otros cuentos” (2007) y “Romance del Sangrante Caballero y otros poemas” (2009)
LA MADRE TIERRA BOSTEZA
La Madre Tierra bosteza
Al arrullo del viento en el ausente follaje
Brizna a brizna abandona su verde ropaje
Y como una reina pobre se viste de hojas secas
La Madre Tierra bosteza
Y al soplo del otoño se estremece
Y al susurro del viento se adormece
La Madre Tierra bosteza
Se acerca el largo sueño que los hombres
Llamamos el invierno
Bajo la manta que el otoño le ha tejido
Cierra sus ojos
La Madre Tierra
Y bandadas de hojas secas
Caen planeando sobre ella
Como pájaros viejos que desean
Morir en un regazo que los ame
La Madre Tierra bosteza
Se estremece, se adormece
Pero su vientre late y late
Su corazón sueña y sueña
Y durmiendo y soñando alimenta
A sus hijos que se nutren sin saberlo
Que crecen sin buscarlo
Que agradecen
Sin decirlo
Y en el calor de su seno
Los abriga y los abraza
Cuando buscan su regazo
Porque temen al invierno
¿Quién sabe si la Madre Tierra es vieja?
¿Quién sabe si la Madre Tierra es joven?
Hoy parece una abuela dormitando
Pero mañana
Sacudirá su cabellera entremezclada de hojas
Y como una reina virgen se vestirá de flores
Hombres
Haced callar a vuestras máquinas
La Madre Tierra está soñando
Los rostros de sus hijos
LA MADRE TIERRA DESPIERTA
La Madre Tierra despierta
Al suspiro de la brisa en el creciente follaje
Brizna a brizna recobra su verde ropaje
Y como una reina virgen se viste de flores
Queda atrás el largo sueño
Que los hombres llamamos el invierno
Bajo la manta de flores y colores
Que los besos de la brisa van tejiendo
Abre sus ojos
La Madre Tierra
La Madre Tierra despierta
Y al sentir en su piel se estremece
Las cosquillas del pasto que crece
Y en su carne las leñosas
Raíces de sus hijos
Sorben su densa
Sangre de madre
Y vuelven los pájaros de su largo exilio
Y tejen su danza con secretos hilos
Y dejan caer sus guirnaldas de trinos
La Madre Tierra despierta
Y sueña con ojos abiertos
El breve sueño que llamamos primavera
La Madre Tierra
Recuerda…
Cuando la Madre Tierra era joven
El Cielo y la Tierra se amaron
Y desde entonces
Día tras día
Hora tras hora
Hijo tras hijo va naciendo de tu vientre
La semilla del Cielo es para siempre
Madre Tierra
En el dulce escozor de tu regazo
Es tan fácil saber
Lo que niegan los hombres
Que en cada hoja de árbol
En cada brizna de aire
Y en cada gota de tierra
Hay un mundo que late y que danza
La danza ritual, la danza ancestral
La danza nupcial del Cielo y la Tierra
La danza de amor del Sol y la Luna
El beso del fuego y del aire
En el oscuro interior de cada cosa
Se aman un hombre y una mujer
Madre Tierra
En el cálido amor de tu brisa
Es tan fácil, tan fácil saber
Lo que niegan los hombres
ROMANCE DEL SANGRANTE CABALLERO
En una noche de invierno
A la hora de las campanas
Sucedió esta triste historia
Que los juglares cantaban:
Que cuenta de un caballero
Y dos bellísimas damas.
De ellas dos, la que era rubia,
Le hizo saber que lo amaba
Pero él soñaba con otra
Negra cabellera larga
Y con un puñal hundido
Por la mujer despechada
Y sangrando por la herida
En su flanco, fue a buscarla
Y a sus ojos negros dijo
Su corazón, en palabras:
Que por ella enfrentaría
Al Demonio, con su espada;
Y en un trance repetía
Que la amaba, que la amaba;
Ella fue un cálido nido,
Fuego, sangre, hogar y brasas;
Ella fue un río de olvido
Cálidas aguas de plata
Y mientras él la bebía
Y mientras él la besaba
De la palpitante herida
Doliente sangre manaba
Su corazón en su pecho
Sintió que se desangraba
Y que al morir, no sabía
Cuál de ellas dos lo mataba.













