Desde la Niebla – Atilio Anastasi
Don Atilio, de quien no sabemos siquiera si aún vive, supo respirar y latir con el paisaje mismo. Del soneto llamado “Río” destaco el último verso, y de “Momento crepuscular” el cuarto, último de la primera estrofa.
Por su lecho de piedras de aspecto milenario,
Cuya ribera el césped de verde colorea,
El río de El Trapiche, como un cura de aldea,
Camina entre las peñas, rezando su rosario.
Los sauces y los álamos, al cauce tributario,
Van marcando una ruta que entre cerros serpea
Y ahí donde a su paso la gramilla verdea,
Levántanse las blancas villas del vecindario.
Si una roca detiene su liviano torrente,
En las diáfanas aguas hay dulzura de fuente
Y ahí el sol se deslíe o la luna se baña.
Y en un deslizamiento de lánguidos cristales,
Entre las piedras limpias, por ínfimos canales,
Huye llevando el alma jovial de la montaña.
MOMENTO CREPUSCULAR
Se ha puesto la montaña su delantal celeste,
El aire silencioso se va tornando lila
Y en el perfil del linde en oro el sol destila
La sangre de la tarde que muere en el Oeste.
Los álamos erectos al panorama agreste
Estilizan con líneas de simétrica fila,
Telar en cuyos marcos el Absoluto hila
Los tules misteriosos de la nocturna veste.
Anochece. Una nube violeta borronea
La montaña y el río, las casas de la aldea
Que el silencio emotivo aún más decolora.
Y en esa hora tenue en que todo languidece,
El mundo es un misterio que sólo desvanece
La visión del labriego que se descubre y ora.
Selección: Diego Ruggeri “Árbol”
librosdelarbol@yahoo.com.ar
Fecha de creación : 07/17/2009 @ 05:16
Última modificación : 07/17/2009 @ 05:19
Categoría : Desde la Niebla
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